
En Aïn Oum Jdour, el agua es escasa, las sonrisas son abundantes.
Las mujeres, esclavas del agua, dueñas del hogar, reinas del campo, preservadoras de las tradiciones... pero abiertas al mundo exterior, con miradas curiosas, sonrisas tiernas, corazones frágiles, manos hábiles y torpes...
Los hombres, ausentes, poderosos, tolerantes e injustos...
Las tradiciones imponen unas divisiones de roles, excluyendo a los hombres, cargando la jornada de la mujer, separando los sexos y definiendo claramente los roles de género.
Pero ellas y ellos, siempre tienen más ganas de estar juntos, por lazos de sangre, por la tierra y por el agua, en aquel pueblo todos se reúnen para mejor gestionar los pocos recursos naturales, para que el agua llegue a las casas y que las mujeres se liberen.
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